La Pascua Dolorosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Museo virtual Meves

José Gil Ojeda

Ex dirigente de las Ligas Agrarias de Misiones*

El 7 de abril de 2018 se cumplió el 39° aniversario de mi “libertad” al ser compurgados los tres años de condena tras un “proceso” judicial en el que se me aplicó, igual que a Carlos Brañas, la famosa Ley liberticida 209. Me atreví a escribir esta historia, denunciando de paso que hay miles de compatriotas que podrían contar su triste historia, como la mía, todas originadas en la lucha por UNA PATRIA MEJOR contra aquella dictadura del General Stroessner de 35 años…

La intención no es la autoalabanza sino denunciar lo injusto, brutal, criminal y antiparaguayo que fue el régimen stronista, el que no queremos que vuelva y al cual seguimos resistiendo por sus nefastas consecuencias.

Hoy, 7 de abril de 2018, es el aniversario número 42 de cuando la Policía stronista me apresó en Santa Rosa, Misiones, a las cinco y media de la tarde, más o menos. Doña Perla no estaba. Ese día se iniciaba un largo viacrucis, el mismo que se multiplicó en miles de otros casos similares que se fueron repitiendo desde el comienzo de esa dictadura en 1954 hasta el día del golpe que le puso fin en 1989.

Me tocó soportar toda clase de torturas, vejaciones, humillaciones, nada “exclusivas”, todos esos maltratos eran comunes a todas las víctimas que fuimos objeto de la represión política. En una de las sesiones de tortura, en la pileteada, como a tres horas de interrogatorios entre ahogamientos, amenazas de ejecución, más intervalos de teju ruguay, ya agotada toda energía, ¡sólo ansiaba morir para descansar! Y tomé la decisión: morir, de una vez. En el fondo de la pileta, con ese fin tragué y tragué y tragué esa agua hasta que… desmayé. No sentí cuando me retiraron de la pileta, maniatado y amarrados los pies me arrojaron bajo una escalera de cemento, donde estuve inconsciente 14 horas.

Después de cinco meses horribles en “Investigaciones”, y a decir de un abogado que compartió con nosotros esa desgracia, llegué a ser “un cadáver ambulante”, fuimos trasladados al “penal de Emboscada”. Me tocaron dos años en esa prisión.

En el año 1978, con otros compañeros, realicé tres huelgas de hambre consecutivas luchando por nuestra libertad. La primera la iniciamos el 11 de febrero, entre dos (con Corsino Coronel), logrando él su libertad a los 19 días de huelga. Yo la sostuve hasta 22 días porque me hospitalizaron. La segunda la iniciamos 16 compañeros, el 11 de mayo, logrando a los catorce días la libertad de nueve huelguistas y 33 compañeros. Duró la huelga 14 días. La tercera la iniciamos 17 compañeros, el domingo 11 de agosto de 1978. A los 30 días nos separaron para aislarnos, en diferentes Comisarías a dos (el otro el Compañero Carlos Guillermo Brañas) por considerarnos los cabecillas de la huelga. A los 40 días de huelga un Juez firma la condena de tres años de prisión para nosotros dos. Obviamente, los dos suspendimos el ayuno; Carlos a los 40 días, y yo a los 44 días. Los dos fuimos llevados a la cárcel de Tacumbu. Allí nos internan en el quirófano (sala de cirugías) para no permitirnos tener contacto con la población carcelaria. Carlos cumple sus tres años el día 5 de abril, saliendo en libertad el 6. Yo cumplo el día 6, y me liberan el 7.

En Emboscada, el día que sospechó que yo sería liberado, el Coronel  Grau, Director del penal, me llevó a la Guardia y en presencia de su personal de seguridad me dijo muy solemnemente: Nde tipo resěta pero eikuaáke, re’ajey orepópe ha cementeriope guarāma**.  Desde ese momento supe que al salir de prisión mi destino era el exilio.

Estando bajo dictadura igual que Paraguay, Argentina y Brasil, fue una gran suerte tener en Bolivia un gran compañero y amigo, el Pa’i Luis Farré, quien me ofreció refugio y trabajo. Casi seis años estuve en la zona de Charagua (Cordillera – Santa Cruz) trabajando en Educación y Promoción Campesina con los indígenas Guaraníes conocidos como Chiriguanos.

En febrero-marzo de 1985 mudamos nuestro exilio al Brasil, que ese año lograba salir de la dictadura militar. De Brasil, habiendo conseguido un trabajo en Paraguay un año después de la caída de Stroessner, logramos volver a nuestra patria después de 11 años de duro exilio forzoso.

En estos 11 años de peregrinaje se nos quedaron en Bolivia las dos hijas mayores, que se casaron con bolivianos, que nos dieron siete nietos y cuatro bisnietos (hasta ahora), lógicamente de nacionalidad bolivianas. En el Brasil dos hijos, que se casaron con brasileñas, que nos dieron ocho nietos y ocho bisnietos (hasta ahora) lógicamente de nacionalidad brasileña. Y, por último,  nuestras dos últimas hijas nacieron en Bolivia,  con las cuales completamos 12. Una docena de hijos e hijas. Por tanto, actualmente dos  hijas en Bolivia, dos hijos en Brasil, y un hijo en España, cada uno con su descendencia, estos últimos de nacionalidad paraguaya. Esta es la gran dispersión creada y causada por la dictadura militar stronista.

A 28 años de nuestro regreso, debemos seguir luchando por recuperar nuestra patria enajenada, luchar por una segunda independencia, luchar por la recuperación de nuestra soberanía nacional. ¡La lucha continúa!

Y pensar que esta historia no es más que un botón de muestra entre tantas otras, ¡que, sin duda, tendrán mucho más qué contar!

Amén, compañeros.

¡¡¡DICTADURA NUNCA MÁS!!!

 

* José Gil Ojeda nació en Barrio Loma, Caacupe. Hasta los 13 años realizó sus estudios primarios en la Escuela Tte. Fariña, sin alcanzar el último grado. Siguió sus estudios en el Colegio Apostólico y Seminario de la Congregación de San Vicente de Paul, en Escobar (Provincia de Bs. As.), hasta 1958. En 1963, militando en el FULNA, a raíz de una manifestación contra la dictadura frente a la Embajada Paraguaya en Bueno Aires, paso 3 meses en prisión. Posteriormente fue preso por 8 días a manos del Destacamento de Caballería en Puerto Adela, frontera con el Brasil, tildado de comunista. El tercer apresamiento fue por dos días y efectuada por la Policía de la Delegación de Gobierno de San Juan Bautista de las Misiones en 1965. En marzo de 1970, en Santa María, Misiones, el valle de su esposa, ingresó a las Ligas Agrarias Cristianas tras un Cursillo de Base. Exactamente a seis años de ese paso fue apresado por tres años en Santa Rosa, Misiones, el 6 de abril de 1976.

** Vos vas a salir, pero si volves a caer va a ser para terminar en el cementerio.

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