Con respecto al concepto del Dr. Francia en cerámica policromada en el Museo de Yaguarón

Siguiendo la polémica que suscitó la exposición en el Museo Dr. Gaspar Rodríguez de Francia de la ciudad de Yaguarón una cerámica de factura popular de Mari Román, publicamos un artículo de Claudio José Fuentes Armadans* sobre el punto.

Cerámica de Mari Román. Fuente: Facebook

“…las imágenes nos «dicen» algo. Y en cierto modo es así: las imágenes tienen por objeto comunicar. En otro sentido, en cambio, no nos dicen nada. Las imágenes son irremediablemente mudas. En palabras de Michel Foucault, «lo que vemos nunca reside en lo que decimos». Como otras formas de testimonio, las imágenes no son creadas, al menos en su mayoría, pensando en los futuros historiadores. Sus creadores tienen sus propias preocupaciones, sus propios mensajes. La interpretación de esos mensajes se denomina «iconografía» o «iconología», términos utilizados a veces como si fueran sinónimos, aunque en ocasiones se diferencia el uno del otro…” (Burke, 2005: 43)

En este párrafo iniciático, el historiador Peter Burke nos advierte la naturaleza de las imágenes dentro del espectro histórico y cómo debemos analizarlas con el debido tratamiento historiográfico. Esta semana surgió un debate con respecto a la inclusión de la obra de cerámica policromada de la artista Mari Roman de Areguá, intervención museológica realizada por Osvaldo Salerno -intelectual y artista de larga trayectoria nacional e internacional- en el museo dedicado a la figura del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia en el pueblo de Yaguarón. La escultura en cerámica corresponde al arte popular en la misma, y cuyo abordaje estético fue criticado por voces que exigen un abordaje netamente realista.

Ya el historiador Josep Fontana (1999) advirtió que el proceso de exclusión realizado en la modernidad del concepto cultura, teniendo esta como una cuestión de elite y que buscaba las formas estéticas armónicas y perfectas; mientras que las demostraciones populares no recibían el tratamiento de cultura, de allí sostiene que se separó el “arte” como elemento cultural superior y la “artesanía” como lo popular y vulgar, y por ello relegado de las esferas de importancia como las galerías y museos. Los conceptos e imaginarios de las “artesanías” son discursos que pueden ser entendidos y asimilados por las masas populares.

En ese sentido, la utilización dentro de un museo dedicado a la imagen del Dr. Francia de una imagen popular, ayuda a la diversidad de discursos y a promover una mirada polifacética sobre dicho personaje. Al respecto de las imágenes caricaturizadas, Peter Burke sostiene su importancia ya que logran una amplitud de lenguaje accesible a las masas, y para los estudiosos de la historia, significa también el aprendizaje sobre las mentalidades políticas y sus discursos sub-registrados:

“Entre la invención del periódico y la invención de la televisión, por ejemplo, las caricaturas y las viñetas han realizado una aportación fundamental al debate político, desterrando la mistificación del poder y fomentando la participación de la gente sencilla en los asuntos de estado. Esos dibujos consiguieron dichos objetos mediante la presentación de temas controvertidos de una forma simple, concreta y memorable, y mostrando a los principales actores del drama político como mortales falibles y en modo alguno heroicos. …La popularidad de sus caricaturas en el momento de su publicación indica que tocaron la fibra del público. Por eso pueden ser utilizadas con cierta garantía para reconstruir unas actitudes o mentalidades políticas perdidas.” (Burke, 2005: 100)

Caricaturas de periódicos de trinchera como “Cabichuí” y “El Centinela”, realizadas por medios rudimentarios, permitieron en su momento transmitir los esfuerzos de un estado en guerra, y nos permiten a los historiadores adentrarnos en conceptos y mentalidades políticas de la época a través de su estudio iconográfico. De la misma forma, una imagen de un Dr. Francia en cerámica al estilo de Areguá, permite una visión popular y accesible a las masas sobre el mismo personaje, más allá de la sacralidad de imágenes severas como la del billete de 10.000 guaraníes.

Anónimo. Periódico “EL GRITO DEL PUEBLO” del 24 de setiembre de 1903. Asunción: Hemeroteca de la Biblioteca Nacional.

 

Finalizando este pequeño artículo, compartimos la imagen publicada en 1903, por el periódico “El grito del Pueblo”, sucesor de “El Porvenir”. Esta imagen, una caricatura del Dr. Francia posiblemente dibujada por un contemporáneo de El Supremo, fue encontrada en su momento por Manuel Gondra y compartida al público por dicho medio de prensa en una fecha casi inmediatamente posterior al aniversario 63º de la muerte del dictador. En si misma no es una pieza artística destacable dentro del canon estético clásico: Miguel Trujillo, el ilustrador y caricaturista de dicho periódico, podría haber realizado algo mucho mejor dentro de esos parámetros ya que tuvo en su haber magnificas ilustraciones que van desde retratos muy realistas a descarnadas caricaturas de sátira política. Pero tanto Manuel Gondra como Miguel Trujillo reconocieron y compartieron el bosquejo la imagen original, ya que reconocieron en la misma el valor de un testimonio contemporáneo a las primeras décadas de vida independiente del Paraguay.

La crítica es libre, y el concepto del Dr. Francia en cerámica policromada puede no gustar a la estética clásica de mucha gente, pero hay que reconocer, en nombre de la diversidad cultural, que mientras más pluralidad de imágenes tengamos, mejor construiremos una sociedad más inclusiva y democrática.

FUENTES:

Burke, Peter (2005). “Lo Visto y No Visto. El Uso de la Imagen Como Documento Histórico”. Barcelona: Editorial Crítica.

Fontana, Josep (1999). “Introducción al estudio de la historia”. Barcelona: Editorial Crítica.

 


*Licenciado en Historia por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción.

 

 

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